En la situación actual que estamos atravesando surgieron varios desafíos: cómo ordenarse con colegas para la realización de tareas, implementación de nuevas herramientas informáticas y, no menos importante, la presencia de la familia en el nuevo espacio de trabajo. Es decir, estamos cumpliendo varios roles en simultáneo: trabajador, pareja, padre, hermano… y mucho más.

Por supuesto que en familias compuestas por parejas e hijos adolescentes o de mayor edad, la organización del ambiente tiende a ser más fácil, ya que se pueden establecer pautas con mayor facilidad. El problema surge cuando hay presencia de niños de menor edad en los hogares que dependen en gran medida de sus cuidadores para las tareas cotidianas.

Por lo recientemente expuesto, queremos acercarte una serie de recomendaciones para que logres adaptarte a esta nueva realidad de la mejor manera posible. Lo primero a mencionar es que los adultos deben entrenar una característica: la paciencia. Un confinamiento es una situación novedosa y disruptiva para los niños, por lo que hay que darles tiempo para que se acostumbren.

Va a haber interrupciones, ¡es algo inevitable! Cuánto más pequeños sean los niños del hogar, más difícil va a ser manejar esta situación. Prepararse mentalmente sabiendo que va a ocurrir, nos predispone de otra manera para llevar adelante las siguientes recomendaciones:

  • Expliquemos qué es el COVID-19, qué está sucediendo. Hay que adaptarlo a un lenguaje adecuado para su comprensión, realizar dibujos y poner videos que podemos encontrar en internet. Hay que explicar que los padres ahora trabajan desde casa y lo que ello implica.
  • En caso de que los niños estén en edad escolar o preescolar, hay que ir estableciendo rutinas y poniendo límites. Sirve señalizar con carteles que los padres están trabajando y que por un rato no estarán disponibles de manera inmediata. Es fundamental dedicarles tiempo fuera del horario laboral y realizar actividades lúdicas.
  • Mientras los padres trabajan o realizan tareas hogareñas, se les puede dar hojas, papeles, plastilinas a los más pequeños para que se diviertan. En niños de mayor edad y adolescentes, hay que intentar establecer que los horarios laborales coincidan con los horarios en que ellos realizan tareas escolares. También se pueden asignar tareas hogareñas y que colaboren con la preparación de alimentos.
  • Cuando los niños son más pequeños (entre 2 y 4 años), más interrumpirán. Quizá sirva tener cerca algo con lo que puedan imitar la tarea del adulto. Por ejemplo, si el cuidador trabaja con una computadora, darle un teclado viejo que tengamos en casa para que pueda jugar imitando. Se les puede dar “tareas laborales simbólicas” para ocupar su tiempo.
  • Si en el hogar hay más de un adulto, coordinar y repartirse los tiempos de cuidado de los niños.
  • Con los hijos de mayor edad, está bueno ir negociando y no imponer actividades. Hay que otorgarles cierta autonomía de cómo quieren organizar su día, ¡y los adultos debemos respetarlo! De esa manera, ellos irán respetando nuestras actividades.

Por supuesto, esta serie de recomendaciones es muy general y hay que adaptarse de acuerdo a la edad de los menores, cantidad de miembros de familia, etc. En definitiva, la mejor solución es ir encontrando la mejor manera de atravesar la situación actual ejercitando entre todos la paciencia y la ¡creatividad!

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