En muchas organizaciones se ha puesto de moda el uso de prácticas y metodologías ágiles tales como SCRUM, KANBAN, XP, etc. Para muchos ya no resultan extraños conceptos como Burn down chart, historias de usuario o retrospectivas. La agilidad a traído a las organizaciones grandes beneficios, entre los cuales podríamos destacar los siguientes:

  • Facilidad para cambiar las prioridades / flexibilidad ante el cambio
  • Mejora de la visibilidad del trabajo en curso
  • Incremento de la productividad
  • Mejora de la calidad
  • Reducción del riesgo

La verdad es que después de escribir esta lista, podríamos llegar a la conclusión de que los beneficios de la adopción de metodologías ágiles son espectaculares y la verdad es que así es. Sin embargo, no podemos conformarnos con quedarnos con llegar tan solo a este punto, ya que esto es tan solo la parte de menor valor.

La agilidad es algo más que aplicar unas prácticas

Sí, aplicar las prácticas ágiles nos produce muchos beneficios, sobre todo al principio de la adopción de las mismas. Ahora bien, estas nuevas prácticas tienen que venir acompañadas de un cambio de mentalidad o de lo contrario se convertirán en rutinas que con el tiempo perderán su efectividad y su sentido.

Quizás esto pueda parecer una declaración un tanto radical, pero en base a nuestra experiencia es absolutamente real. El valor de la agilidad no está en las prácticas, esta en los valores que la sustentan.

Los hábitos positivos son los que marcan la diferencia entre las personas exitosas y aquellas que no consiguen alcanzar sus objetivos. Sin embargo, los hábitos tienen que estar acompañados por una mentalidad específica, una filosofía de vida, y un sentir en el trabajo.

Esta mentalidad especial es la clave, y tan solo bajo su soporte las prácticas ágiles tienen sentido y permiten alcanzar todo el potencial que encierran.

¿Cuál es la mentalidad AGILE?

Se podría considerar que la mentalidad AGILE está sustentada bajo tres pilares fundamentales y no solo eso, la organización se tiene que preocupar de mantener la buena salud de los mismos, de lo contrario todo el sistema quedará comprometido. Veamos cuales son esos pilares:

  • Confianza: Relaciones seguras y confiables en todos los niveles.
  • Innovación: La NO innovación tan solo nos puede llevar a la extinción.
  • Visión de futuro: La capacidad de ver mas allá, ese desafió constante de crear productos cada vez mas disruptivos.

Confianza

El principal de los pilares sin duda es la confianza. Tiene que ser el primero en crearse. Una organización en la que la confianza no existe, jamas podrá implementar una metodología ágil o alcanzar alguna meta de forma consistente.

Lamentablemente, la confianza cuesta mucho tiempo conseguirla, y puede perderse en un instante de forma prácticamente irreversible.  Además, existen muchos niveles de confianza, personal, interpersonal, en el equipo, en la organización y tenemos que preocuparnos de que todos tengan un buen estado de salud. La pérdida de confianza en cualquiera de los niveles influirá negativamente en el resto de ellos y terminará por instalar un clima de desconfianza generalizado.

Innovación

Tiene que existir en la organización una mentalidad abierta al cambio, que no penalice los errores y que considere que el crecimiento de las personas está por encima de los resultados y los objetivos puntuales.

El error motivado por la iniciativa no tiene que ser castigado, tiene que ser utilizado para el aprendizaje y la mejora continua. Se tiene que dar el poder a las personas para que puedan buscar líneas de crecimiento, donde la equivocación tan solo sea un paso más del proceso.

Visión

El corto plazo, el hacer las cosas siempre de la misma forma tiene que desterrarse. Tenemos que pensar a largo plazo y tener muy claros cuales son los objetivos que queremos alcanzar.

Las organizaciones generalmente se pierden en la resolución de los problemas puntuales, en sofocar los fuegos que constantemente se producen, pero los temas realmente importantes se dejan aparcados y nunca llegan a realizarse, salvo que se transformen en si mismos en un nuevo fuego que apagar.

Prácticas ágiles junto con mentalidad ágil.

Estarás pensando que conseguir un mentalidad ágil es mucho más difícil que ponernos a pegar post-it en un tablero Kanban, y estás en lo cierto. Sin embargo, es la única forma de que la metodología nos ofrezca su verdadero valor. Valor que se traduce en los siguientes beneficios:

  • Satisfacción del cliente
  • Compromiso en el trabajo
  • Creatividad
  • Aprendizaje continuo
  • Gratificación por el trabajo realizado
  • Sentimiento de pertenencia a algo superior

Si comparamos esta lista con la anterior en la que tan solo estábamos considerando las practicas ágiles, rápidamente podremos llegar a una conclusión: AGILE es algo más que un conjunto de prácticas, es un cambio de mentalidad

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